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Psicología Transpersonal 2018-09-11T19:58:41+00:00

Formación 

Duración: 2 años, una clase semanal de 2 hs.

Finalidad: Lograr que los alumnos puedan conocer y comparar las distintas líneas del pensamiento psicológico, sus semejanzas y diferencias.Debatir los viejos y nuevos paradigmas, los sistemas de creencias.

Contenidos: Los paradigmas newtoniano-cartesiano y transpersonal. Diferencias y semejanzas entre psicoanálisis, psicología profunda, psicoterapias, psicología humanística, gestáltica, transpersonal. La evolución de la conciencia y la nueva cosmovisión científica. El aporte de los sistemas de creencias orientales. Las cosmovisiones originarias.

Evaluación:

Aprobar un cuestionario escrito parcial al final de la unidad I y III

Aprobar un trabajo grupal sobre temas de las unidades II y IV

Bibliografía:

S.Freud, C.Jung, A.Maslow, K. Willber, T. Khun, S. Grof, J. Campbell, M. Elíade, C.Castaneda, Kubler Ross, H. Dopaso, E. Tolle, E. Fromm, Pinkola Estés. Gabrielle Roth.

Zona Congreso.

Apto para todo público. No se necesita conocimientos previos.

Hay sistema de becas.

La Psicología Transpersonal

La Psicología Transpersonal surgió para abordar cuestiones que la Psicología tradicional había marginado debido a una serie de falsas creencias que funcionan como limitaciones para la comprensión de la naturaleza humana. La primera de estas falsas creencias es que el desarrollo psicológico cesa al acceder a la madurez, creencia que comienza a ser desmentida desde las propias instancias de la psicología evolutiva oficial. La segunda es que la salud psicológica puede ser deducida del estudio de la patología. La tercera que todos los estados no ordinarios de conciencia y las experiencias místicas o transpersonales son insignificantes o patológicas.

Para comprender el reino transpersonal hay que comenzar a pensar en la conciencia de una manera totalmente diferente. Hay que cambiar el preconcepto según el cual la conciencia es algo que se crea en el interior del cerebro humano, contenida en la caja de la estructura ósea de nuestra cabeza. Si se acepta el concepto del reino transpersonal, se puede pensar en la conciencia como algo que existe fuera de la persona y es independiente de ella, algo que no està ligado a la materia.

“La conciencia transpersonal es infinita y no finita; se extiende más allá de los límites impuestos por el tiempo y el espacio”

Stan Grof,  “La mente holotrópica”, pàg.102

La Psicología Transpersonal es una nueva psicología más acorde con los descubrimientos de los estudios modernos sobre la conciencia, una psicología que complementa la imagen del cosmos que comenzamos a vislumbrar, gracias a los descubrimientos más recientes de las ciencias físicas.

Para investigar las nuevas fronteras de la conciencia es necesario superar los tradicionales métodos verbales que recogen los datos psicológicos importantes.

Muchas experiencias que se originan en dominios muy remotos de la psiquis, como los estados místicos, no pueden ser verbalizados. A través del tiempo las tradiciones espirituales los llamaron “inefables”. Por lo tanto es necesario emplear procedimientos que permitan a las personas acceder a niveles más profundos de su psiquis, sin necesidad de utilizar el lenguaje.

Hay una razón para esto, muchas de las experiencias psíquicas profundas están relacionadas con hechos que sucedieron antes de adquirir el lenguaje (en el seno materno, al momento de nacer o en la primera infancia). Se necesita desarrollar nuevos proyectos de investigación, nuevas herramientas para explorar los diferentes estados y nuevos métodos para llegar a la esencia más profunda de la psiquis humana y a la esencia de la realidad.

“Disparé hacia un lugar más allá de las palabras, más allá de los símbolos, más allá de la imaginación, un lugar de nada, pero una nada donde estaba todo el conocimiento de lo que es y de lo que puede ser y de lo que será , una nada en que yo era luz aguardando para brillar, sonido que pulsa por nacer.

… Mientras atravesaba los niveles de realidad entre el mundo material y la energía pura, vi mi cuerpo encapsulado en palabras, definido, restringido, limitado por palabras. Y al ir donde iba salía haciendo estallar esos vínculos de palabras hacia una infinidad sin palabras ni tiempo, una infinidad de amor, de éxtasis, de dicha, de “la paz que supera todo entendimiento”. Era ( y soy) una con el universo; soy el universo; Dios y yo somos uno”

Deane Browne,  “La psicosis como experiencia de transformación”

La Psicología Transpersonal ofrece una vía de entendimiento de la psiquis que da crédito a la profunda necesidad humana de experiencias trascendentes y observa la búsqueda espiritual como una actividad entendible y legítima. La dimensión espiritual es un factor clave en la psique humana.

La psicología tradicional no establece diferencias entre los fenómenos místicos y psicóticos considerando patológico a todo estado no ordinario de consciencia atribuyéndolos a cambios bioquímicos en el cerebro, de manera tal que se continúa controlando estos estados sin darles posibilidad de liberación.

Por lo tanto se abre la necesidad de clarificar estos estados no ordinarios ya que esas experiencias en las que emergen los traumas son de carácter fundamentalmente sanador, y reprimirlas resulta contraproducente.

En los trabajos de investigación los psicólogos transpersonales plantean que la conciencia humana es multidimensional, que es necesario modificar la cartografía actual de la psique y reconocer que muchos estados no ordinarios, lejos de constituir productos patológicos del cerebro o manifestaciones de enfermedad mental, pueden ser explicados, comprendidos y aprovechados para el crecimiento personal.

La Psicología Transpersonal comprende el estudio de tres niveles de la conciencia humana: el biográfico, el perinatal y el transpersonal, mediante la revivencia de antiguos traumas, permitiendo una nueva comprensión de las pautas de comportamiento más arraigadas.

Grof propone un nuevo mapa de los territorios del inconsciente. A la clásica propuesta freudiana le agrega dos grandes dimensiones: lo perinatal referido a los registros mentales, traumas y experiencias del nacimiento, que ya había sido tenido en cuenta por Freud, pero de manera distinta y lo transpersonal propiamente dicho que conecta las experiencias arquetípicas provenientes del inconsciente colectivo que compartimos con la naturaleza y el universo, abarcando la espiritualidad humana. Los problemas emocionales psicosomáticos y aún físicos tienen raíces en la infancia, como nos enseña la psiquiatría tradicional, pero también en los otros niveles que mencionaba, que afloran en los estados ordinarios de conciencia.

 

Marta Boccardo

Cel: +54 9 11 6276 6777

Email: [email protected]

Es la parte de nuestra psique a la que es más fácil acceder, por lo tanto es la que nos resulta más conocida. Sin embargo todos los acontecimientos importantes de nuestros primeros años de vida pueden conocerse mediante los métodos cotidianos psicológicos. Los traumas yacen en la raíz de nuestros temores e inseguridades y solemos eludirlos, los hundimos en lo más profundo de nuestra psique en el “inconsciente individual” y se ocultan por medio de procesos que Freud denomina “represión”. Para Freud era posible acceder al inconsciente y liberar las emociones reprimidas por medio del análisis sistemático de los sueños, las fantasías, los síntomas neuróticos, etc. Por medio del psicoanálisis, u otros medios similares, los recuerdos reprimidos y profundos de la infancia pueden demorar meses o años en revelarse.

Cuando se trabaja con estados no ordinarios de conciencia como en Respiración Holotrópica el material significativo de nuestros primeros años de vida comienzan a surgir en las primeras sesiones. La ventaja que se adiciona, es que no sólo podemos resurgir las emociones de los hechos vividos sino que se pueden revivir los distintos sucesos de nuestra vida. Lo “curativo” es librar la emoción que acompaña a ese proceso. Podemos tener dos meses de vida o menos y experimentar las condiciones sensoriales, emocionales y físicas tal como entonces. Otro adicional importante es que hay una selección automática del material más relevante con una gran carga emocional del inconsciente para ponerla a disposición de nuestra mente consciente

El término “perinatal” es introducido por Grof a la psicología, ya que en medicina la palabra perinatal se utiliza para designar los procesos biológicos que tienen lugar poco antes, durante y poco después del nacimiento. Acá es donde se registran las experiencias asociadas con los traumas del nacimiento. Experimentamos sensaciones físicas y emociones de gran intensidad, a veces superiores a lo que creíamos posible. Nos enfrentamos con emociones de nacimiento y muerte, coexistiendo con sensaciones de encierro que ponen en peligro la propia vida y una lucha por liberarnos y sobrevivir.

Los fenómenos perinatales se producen según cuatro modelos experimentales bien diferenciados entre sí denominados Matrices Perinatales Básicas (MPB) que forman los cimientos del proceso biográfico de la persona, a los que se unen los sistemas de Condensación de Experiencias, ya sean positivos o negativos:


Primera Matriz: “Universo Amniótico” Es de base biológica se da en la unión original de la madre con el feto durante el período intrauterino. Sus características se relacionan con las formas en que fue vivido este período: con sentimientos oceánicos, paradisíacos o con sensaciones de peligros latentes.


Segunda Matriz: “Inmersión Cósmica y Sin Salida” Se da con el inicio del parto biológico, en el momento de las contracciones pero antes de que baje la cabeza, con una situación de alerta, que puede vivirse como una creciente angustia. La combinación de las contracciones, el cuello cerrado y los cambios químicos desfavorables crean un entorno doloroso y amenazador del que el feto no puede escapar. Los acontecimientos que se graban en nuestra memoria y están estrechamente vinculados con esta matriz son situaciones desagradables en las que nos sentimos amenazados, en la que nos agobia una abrumadora fuerza destructiva y se destaca nuestro papel de víctimas indefensas.


Tercera Matriz: “Muerte y Lucha de Renacimiento” En esta matriz el cuello del útero ya está dilatado permitiendo la expulsión del feto. Si bien continúa la lucha por la supervivencia existe ahora una esperanza, de que la lucha llegará a su fin. Además de provocar grandes dolores físicos, angustia, agresión y una pujante energía esta matriz se caracteriza por estimular el deseo sexual ya que el sufrimiento extremo, especialmente si está vinculado con la asfixia, es una manifestación emocional que se asemeja a la excitación sexual. El recuerdo de esta experiencia sobrevive en nosotros como una sensación de confinamiento emocional y físico y la incapacidad de disfrutar plenamente de la vida.


Cuarta Matriz: “Muerte y resurrección” Se da con el nacimiento, que culmina con el corte del cordón umbilical. Es acá donde se vive el proceso de muerte y renacimiento, cuando el bebé muere a la vida uterina y renace a la vida extrauterina. Es la experiencia que se vive al separarnos del cuerpo de la madre. La angustia y el sufrimiento vividos de las matrices II y III culminan con la muerte del ego, una experiencia de total aniquilación en todos los niveles: físico, emocional, intelectual y espiritual. Lo que muere con el ego es aquella parte de nosotros que tiene una visión básicamente paranoica de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. En estas primeras situaciones el mundo parecía hostil porque nos expulsaba de la única vida que conocíamos causándonos dolor físico y emocional.

El ego que muere en esta matriz es identificado con la compulsión de ser siempre fuertes y controlar la situación. Nos hace sentir que las circunstancias nunca son las correctas y que nada es suficiente, y que debemos estar siempre preparados para enfrentar todos los peligros posibles, aunque no los podamos preveer y sean netamente imaginarios.

Se podría decir que cada persona está condicionada por una de las cuatro matrices, lo que conformaría su personalidad.

La dimensión transpersonal implica que es posible salir de los límites habituales que nos fija la conciencia. En la experiencia transpersonal el tiempo lineal de la conciencia desaparece y el espacio puede perder su aparente tridimensionalidad. En el reino de la experiencia transpersonal, los acontecimientos históricos, los futuros, y los acontecimientos que normalmente consideramos fuera del alcance de nuestra conciencia, nos parecen tan reales como aquellos hechos que si hemos experimentados. Ya sabemos que lo que vemos no es fruto de nuestra imaginación.

El mundo de lo transpersonal existe independiente de nosotros. Este nivel representa una conexión directa entre nuestra psique individual, el inconsciente colectivo de Jung y el universo en general.

Comenzamos a reconocer que los límites que percibimos existen sólo en nuestras mentes. Lo que es válido para el espacio exterior de los astrónomos también es aplicable al espacio interior de la psique humana ya que cada uno de nosotros está vinculado a la existencia y es parte de ella.

Sólo en los últimos 20 años se ha reconocido que la conciencia transpersonal es algo digno de ser investigado científicamente. Anteriormente las experiencias transpersonales eran tratadas dentro de un contexto espiritual místico, religioso, mágico o paranormal. No pertenecía al dominio de lo científico sino de los sacerdotes y místicos. Algunos de los antecedentes están los trabajos de Carl Jung y Abraham Maslow sobre la experiencia crítica. Maslow habló de la necesidad de “despatologizar” la psique y no considerar el núcleo interior de nuestro ser como una fuente de enfermedad u oscuridad metafísica, sino como una fuente de salud y manantial de creatividad humana.

Cuando comenzamos a experimentar síntomas de trastornos de naturaleza emocional no implica el comienzo de una “enfermedad” sino la aparición en nuestra conciencia del material previamente enterrado en nuestro inconsciente. Cuando el proceso se completa los síntomas vinculados con el material inconsciente se resuelven de manera permanente y tienden a desaparecer. Los estados no ordinarios de conciencia funcionan como un radar interior rastreando la las cargas emocionales más intensas y llevan el material que se vinculan con ellas hasta la conciencia, donde pueden ser resueltas. Con lo que se lega a la conclusión que muchos estados que suelen ser diagnosticados como enfermedades mentales y tratadas rutinariamente con medicación son en realidad emergencias psicoespirituales.